Un joven muere de leucemia y resucita completamente sano y una mujer, milagrosamente vence el cáncer

Más que una historia de vida, es un suceso sobrenatural, los médicos no hayan explicación alguna.

 

A Martha Martínez Ramírez los médicos le diagnosticaron 4 meses de vida a causa de un cáncer de cuerda bucal. Manuel López, murió de leucemia. Martha, enfrentó la muerte con su fe y fue sana de una forma sobrenatural; Manuel, gracias a las oraciones de su madre, al cerrar la puerta de la Morgue resucitó, a pesar del diagnóstico de los médicos que aseguraban que Manuel viviría el resto de su vida en silla de ruedas, López despertó de la muerte completamente sano. Los médicos aún no han encontrado alguna respuesta a estos milagros, pero para Manuel y Martha la respuesta es la evidencia del poder de Dios.

 

“¿Es real el poder de Dios?, ¿la fe del paciente?, ¿o un simple golpe de suerte?”, médicos se cuestionan y siguen buscando una respuesta a cómo pudo suceder milagro tras milagro. Para muchos no hay cura para el cáncer y es imposible volver de la muerte, pero la fe puede ser ese antídoto en muchos casos, o por lo menos para Martha y Manuel lo fue.

Martínez trabajaba en una empresa de aseo, en donde estuvo expuesta a vapores, químicos, aerosoles, etc. Esto generó una enfermedad en su cuerpo, lo que empezó con una gripa, fue acabando poco a poco con su voz. Estuvo en terapias durante casi un año, en donde en ningún momento le detectaron alguna sospecha de cáncer. En el momento de quedar muda completamente, Martínez Ramírez, fue remitida al otorrino, en donde le descubrieron un tumor en la cuerda bucal izquierda. Tras ello, fue sometida a una operación en donde le sacaron el tumor. Pero, en vez de verse una mejoría, todo empeoró, la enfermedad fue evolucionando y se confirmó el cáncer de cuerda bucal. Martha duro un año muda, ya no había nada más que hacer, los médicos diagnosticaban que no solo iba a perder el habla, sino la vida: “los diagnósticos mostraban que en poco meses mi vida acabaría a causa del cáncer, sin embargo, empecé un tratamiento”.

Todos se preguntaban: ¿Qué hay que hacer ahora?, el médico le mando unas quimioterapias, y 37 radioterapias. Durante ese tiempo no soportó las quimioterapias y su cuerpo sufrió mucho, las células malignas se iban muriendo al tiempo con las células buenas. “Empecé con 200 decibeles, y terminé con seis mil decibeles” asegura Martínez. Con el tiempo su la salud se iba deteriorando. “Los médicos me daban máximo 4 meses de vida, no había posibilidad de recuperar la voz, pero mi fe sobrepaso el diagnostico final”.

Martha Martínez, rechazaba creer que solo quedaban unos pocos meses para compartir con su familia, y en su mente y en su corazón seguía el anhelo de llegar conocer a su nieto, el cual está planificado para unos meses.
Sin embargo, las personas que la rodeaban, hasta sus mismas compañeras de oración, quienes se reunían a diario para orar por su sanidad, la despedían, “me preguntaban, ¿ya dejo todo arreglado?”, cuenta Martha.
“Me bajé 23 kilos de peso, el color de mi piel era amarillo claro, la gente me miraba con lástima. Opté por dejar de ir al grupo de oración para que la gente me dejara de decir que estaba acabada, y me aferre más a Dios”, cuenta Martínez. Su hija fue la única que la apoyo sinceramente y la acompaño hasta el final, esto la motivo a animar a otras personas que tenían cáncer a seguir adelante, a creer que ellos también podían ser sanos. Junto a su hija le compartieron a muchos enfermos sobre lo que Dios podía hacer en sus vidas, ellos al verle esa fortaleza se animaban a seguir luchando, aunque obviamente no todos sobrevivieron. “Andaba con un cuadernillo, un lápiz y un timbre, en donde escribía todo lo que sentía, a través de mi hija quien leía todo lo que yo escribía le daba animo a esas personas que sufrían igual o peor condición que la mía”, recuerda Martínez.

"No culpo a nadie por lo que viví, ni si quiera al médico que se equivocó en el diagnóstico, y ocasionó que la enfermedad evolucionará, solo sé que lo que padecí sirvió para que otros vieran que para Dios no hay nada imposible", afirma. Su espíritu aparentemente se fortalecía, pero el dolor que sentía en todo su cuerpo, asegura: “era insoportable, estaba muy martirizada, no resistía más, quería renunciar a todo el esfuerzo que había hecho, el dolor era insoportable”. Su esperanza se deterioró faltando las últimas 10 terapias y estuvo a punto de tomar la decisión de dejar todo botado. Al salir de la clínica se chocó con un hombre, quien asegura Martínez, fue un ángel de Dios, que le habló como nunca alguien le había hablado. Le pregunto: “¿Dónde está esa mujer valiente que llegó aquí con tanto animo a darle aliento a los otros enfermos?, ¿dónde está tu fe?”, cuenta ella que ese hombre afirmaba diciendo: “tú que llegaste y le compartiste a tantas personas de la fortaleza que Dios te dio, dándole animo a todos esos enfermos a creer y no rendirse, ¡tú no sales de aquí!, te devuelves que en este momento Dios te da nuevas fuerzas para que no te rindas y continúes”. Martínez asegura que no olvidará esas palabras nunca. Aún se pregunta de dónde salió ese hombre quien ella no conocía y porque le hablo de esa forma, precisamente en ese momento. Desde ese instante fue nuevamente motivada a seguir, sin embargo, estaba cansada de sentirse rechazada, casi como una carga para sus compañeros y familiares. “Recuerdo que le dije a Dios: en mi cuerpo y fuerzas no soy capaz de soportar más esto, no puedo más, si tú tienes algún propósito conmigo, de aquí en adelante hasta que yo termine este proceso sácame adelante, haz algo y usa esta situación para mostrar que eres real”

Ese día su vida partió en dos, en un antes y ahora. Martínez tomó la decisión de hacer un ayuno de 40 días, sin importar si los médicos o sus cercanos se opusieran, en donde se definiría su vida o su muerte, dejando todo en las manos de Dios. Martínez cuenta: “comía solo con un pitillo, decidí sobrevivir a punta de agua y oración, si me moría era la voluntad de Dios. Me amenazaron que si dejaba de comer me iban a poner sondas en el cuello o en el estómago”,

Martha inició su ayuno en la iglesia Manantial de Vida Eterna, “pero llego un punto donde flaquee, la voz no se me recuperaba, sentía que lo que me decían mis compañeras era cierto, era el momento de despedirme”.
Martínez cuenta: “El día 10 del ayuno empecé a hablar claro”. Su hija Claudia cuenta como su madre llegó saludando a la gente del hospital, se reunió de nuevos con sus compañeras, quienes ya la daban por muerta, volvió a su casa y las personas al verla reír, hablar, y hasta cantar quedaban sin palabras. “Muchas de las personas que me daban por muerta, inclusive los médicos, me pidieron perdón. La gente estaba impresionada con el cambio físico y de salud que tenía”, cuenta Claudia. Los médicos al hacerle nuevamente los exámenes quedaron asombraron y diagnosticaron un milagro.
Los demás pacientes, quienes habían compartido un largo tiempo con Martínez, fueron motivados a aferrarse más a Dios y recuperar la esperanza de vivir.

Estefanía Cotes, una compañera de Martha también tuvo una experiencia muy traumática y milagrosa, en donde su hijo Manuel murió de leucemia. En medio de la morgue el niño abrió los ojos y resucitó, los médicos afirmaban que aunque si había sucedido un milagro en que el niño volviera a la vida, su estado físico era crítico y quedaría de igual forma en silla de ruedas. Pero los resultados mostraban lo contrario, Manuel apenas salió del hospital corría normalmente. Estefanía y Manuel asisten a la Iglesia Ministerial de Jesucristo internacional, en este lugar existen personas que poseen dones, y los ponen en práctica. Dones de sanidad, liberación, de profecía; Dios usa la boca de esas personas, para hablarle a cada sujeto que valla y quiera escuchar profecía; son palabras directamente inspiradas por Dios a la persona individualmente. Por este medio Dios les hace promesas.

“Si uno se opaca y en su cabeza cree que ya todo se acabó, así será, pero hay que confiar en que hay un ser que tiene el control de todo, y que si uno lo busca de corazón lo imposible se hace posible”. Martínez actualmente no siente ningún dolor, lleva 8 meses sana después que los médicos le daban 4 meses de vida. Manuel es un niño sano, y Estefanía López, no se cansa de contar este milagro: “Quien te da el diagnostico final no es la medicina, no es la ciencia, es Dios”.

 

¿Pero qué piensan los médicos de lo que sucedió con Martha Martínez y estas otras personas que viven una sanidad tan repentina, a la cual no se le encuentra una explicación científica o humana?, las opiniones de los médicos responden: Sebastián Gómez, médico psiquiatra de Martha opina: “Creo que es difícil saber y atribuir el éxito de un golpe de suerte a la fe en Dios, es algo que no puedo explicar porque no tengo una respuesta a lo que sucedió”.
Otras opiniones de médicos que conocieron el caso de Martha, como David Marciales Parra, afirma: “Bueno científicamente son casos que la ciencia no puede explicar y de esos hay muchos no solo con cáncer, esto me hace reflexionar mucho, no existe explicación”
Camila Gualteros, médica, quien supo sobre el caso de Manuel y Martha afirma: “Uno sabe de alguien con cáncer y piensa que no se va a curar, a menos que sea focalizado, se pueda extraer o sea leve, pero cuando hay una metástasis, los pacientes sufren mucho y son muy pocos los casos que se salvan. Es algo raro porque uno como médico suele pensar muy sistemáticamente, te dicen cáncer y uno piensa en todo el metabolismo, la célula afectada, expresión de proteínas y cosas raras, mutación del ADN… pero cuando te dicen se sanó, es como tratar de encontrar y pensar cómo pasó, pero pues simplemente paso, es así”.
Muchos de los pacientes que carecen de fe, o que muchas veces no tienen ninguna creencia espiritual, se vuelven propensos a enfermedades adicionales, ya que no encuentran salidas y se acumula mayor estrés a causa de padecer tratamientos médicos que llegan a ser muy traumáticos. “el poder de Dios y el poder de la fe de las personas, en este caso de los pacientes es el principal factor para ver milagros como estos”, aseguran Marciales y Gualteros.

 

CADENAS DEL SECUESTRO, EN LAS SELVAS COLOMBIANAS

 

Organizaciones como el CICR, CORPORACION ARCO IRIS y demás fundaciones, trabajan día a día, por la liberación de cientos de colombianos que caen en el flagelo del secuestro.

 

Colombia es un país rico en fauna, biodiversidad, culturas y bellas mujeres, pero al mismo tiempo esta estigmatizado por países del mundo, como la cuna del conflicto armado, exportación de drogas, secuestros y situaciones que dejan mal parado al país. Lastimosamente y por más que los gobiernos quieran cambiar esta imagen ante el mundo, por culpa de personas inescrupulosas como las guerrillas y los narcotraficantes, esto ha sido imposible; y Colombia sigue en el listado ante la ONU como uno de los países más violentos.

Pero entre todo este conflicto interno que hay en el país, y las fisuras que se viven en las Instituciones Sociales, hay un delito el cuál ha dejado un sinfín de familias desoladas, personas con traumas psicológicos y experiencias que no son fáciles de superar, este delito es el mal llamado “flagelo del secuestro”.

Un Acto Censurable y Oprobioso…

Este crimen delictivo se lleva cometiendo desde los años 60’, pero tomó mayor fuerza en los años 90’, así es como no lo explica el analista de conflicto y coordinador de la CORPORACIÓN NUEVO ARCO IRIS, Luis Eduardo Celis, “Creo que el secuestro es un acto totalmente censurable y oprobioso para personas que lo sufren, para la familia, para la sociedad. Habría que decir que el secuestro no es nuevo en la sociedad colombiana, si no que ha habido prácticas de secuestro, digámoslo con mayor intensidad en los años 60, aunque uno de pronto rastreando la historia podría encontrar modalidades de secuestro que se ejercieron antes de los años 60, pero realmente se fue inclechendo década tras década, hasta volverse realmente un flagelo en los años 90; yo creo que las cifras, si tú ves de secuestro en los años 60 poco a poco fueron creciendo hasta mediados de los años 90. El secuestro llego a tener tal vez unas 2.500 personas secuestradas año”.

Es decir que desde los años 90, esta actividad se incremento de una manera en la cual los colombianos de cualquier élite social ya no podían estar en paz en sus lugares de residencia, ni mucho menos salir de paseo por las carreteras del país por el miedo de caer en alguna pesca milagrosa. Este mismo temor lo sentían las fuerzas militares al exponerse a los atentados terroristas; como también personas del poder político, ya que estos eran o son los más visibles para la sociedad, y con que los grupos al margen de la ley podían presionar al estado. Es allí donde entra en juego la seguridad democrática, que según Celi se viene trabajando desde el mandato del ex presidente Ernesto Samper Pizano. “Desde antes del gobierno del Presidente Pastrana; el Presidente Samper, el tema era muy grave de miles de secuestrados, pues se empezó a generar una política anti secuestro. Digamos, lo que inmuto a una modalidad de lucha contra el secuestro, se volvió realmente una industria, hay estudios en los años 90, que bandas delincuenciales secuestraban, y vendían los secuestrados; así suene muy complicado, se los vendían a la guerrilla. Realmente era una industria, y por supuesto que aquí han secuestrado muchos actores: las guerrillas, los paramilitares han ejercido el secuestro, bandas del narcotráfico también, el secuestro ha tenido una modalidad económica, pero también tiene una modalidad de sanción, digámoslo de represaría, también han secuestrado a agentes de la fuerza pública. Se encontraba que en esta banda de secuestradores están implicados policías, ejército, miembros de la fuerza pública, que también incurrieron en la práctica. Creo que realmente el país ha mejorado; y ha mejorado porque tuvo una decisión política, de invertir recursos, de actualizar personal, de generar una lucha contra el tema del secuestro. Yo diría que la seguridad democrática aporto mucho a eso, el gobierno del Presidente Uribe aporto”.

Pero dicha seguridad democrática se ha visto en el ojo del huracán ante la sociedad, y una fuerte crítica de la oposición en el mandato del Presidente Juan Manuel Santos; pues últimamente las guerrillas se han mostrado con fuertes represarías contra la comunidad civil y militar; como lo han sido los atentados que se presentaron en los últimos meses registrados en Tumaco, Valle del Cauca y demás regiones del país.

Aun así, por más que este delito haya sido condenado por las Organizaciones Internacionales, con fuertes argumentos, esta problemática se sigue presentando de una manera evidente, ya sea como un secuestro político o los secuestros express, tal como lo afirma Celi “Tenemos una delincuencia organizada, secuestrar a una persona requiere pasar por las barreras éticas, ir a hacerle daño a una persona, pues eso se da en todas las sociedades, no es una práctica exclusivamente Colombiana. Si comparamos la situación de Colombia, con la situación de Venezuela o México, hoy en día en esos países se secuestra más que en Colombia, porque hay bandas organizadas. En Caracas hace dos semanas secuestraron al embajador de España o el de México no sé bien, un secuestro express y le robaron quince mil dólares. Esto lo hacen los grupos organizados, y en el caso de Colombia hay gente organizada haciendo violencia, haciendo delincuencia y es un tema de seguridad ciudadana, que indudablemente es un tema no superado”.

CICR es neutral, imparcial e independiente…

Muchas liberaciones se han llevado a cabo con el apoyo del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), otras liberaciones han contado con el apoyo de países hermanos como lo ha sido la participación visible de Brasil. El apoyo de este gobierno con Colombia, ha ayudado a que muchos secuestrados puedan retornar a casa con sus familias.

María Cristina Rivera, asesora de comunicaciones del CICR afirma que ellos son los únicos en participar en estos procesos, ya que son vistos como una imagen neutral e imparcial, “El CICR participa en estos procesos de liberación en Colombia desde hace muchos años, principalmente lo hacemos gracias a que somos vistos por las partes como una organización neutral e imparcial. Para nosotros participar en estos procesos de liberación necesitamos sin duda la aprobación o solicitud de estas partes. En el proceso actual las partes son el gobierno colombiano, y las FARC-EP. Cuando esta la aceptación de ambas partes, nosotros entramos a participar en este proceso como intermediario neutral, facilitando todos los asuntos logísticos de seguridad que implica el proceso de liberación”.

Llegar a las selvas colombianas se podría decir que es una odisea, ya que no solo se necesita de una aprobación de las partes, sino que la logística y los recursos que se necesitan para estos procesos son indispensables para tal fin. “La logística depende del proceso de liberación y se puede hacer de varias formas. Nosotros muchas veces implementamos la logística por nuestra cuenta, es importante que le CICR es neutral, imparcial e independiente, trabaja por su propia cuenta. Entonces, nosotros accedemos a las zonas; en algunos casos en nuestros propios vehículos, en otros casos que son los más visibles, los hemos hecho en helicópteros de otros gobiernos o países amigos. En el caso del gobierno brasilero que son debidamente emblematizados con el emblema de la Cruz Roja, para mostrar que esto es una operación humanitaria, una operación que es neutral, y por eso nunca lo hacemos de la mano de la fuerza pública. Sin duda estamos en coordinación con el Ministerio de Defensa, pero lo hacemos por nuestra propia cuenta, por nuestros propios medios logísticos junto a la ayuda de países que pueden ser neutrales en el proceso. Cuando nosotros hacemos una liberación con un helicóptero civil, se paga directamente con dineros del CICR, en el caso del gobierno de Brasil estos son helicópteros facilitados por el mismo gobierno, el tema económico no influye en la posibilidad de las liberaciones”.

Fuera de cámaras, María Cristina Rivera ratificó una vez más que el CICR actúa de una manera neutral e imparcial, y cada vez que se hace una liberación no va ningún miembro de las Fuerzas Armadas de Colombia (FAC). Estas declaraciones las hace por la controvertida información e imágenes que se presentaron en las liberaciones de la operación “Jaque”, ya que en este proceso la institución anteriormente mencionada no participo, pero que los helicópteros que asistieron en esta múltiple liberación tenían emblemas de la Cruz Roja.

Los procesos de liberación son indefinidos, y por más que el Presidente de la Republica Juan Manuel Santos, informe que en 45 días se tienen que dar dichas liberaciones, el CICR nunca se precipita a informar cuando va a suceder eso, pues se rigen según los procesos establecidos, y cuando esto sucede, siempre expiden un comunicado de prensa explicando cómo, cuando y donde se van a realizar las liberaciones. “Eso depende de cada proceso, es muy difícil hablar de tiempos. Hay unos pasos previos que siempre son importantes tener en cuenta y que según las circunstancias van a tomar más o menos tiempo, así que nosotros siempre preferimos no hablar en cuento tiempo se darán las liberaciones”. 

Secuestrado Visibles e Invisibles…

Para muchos colombianos el flagelo del secuestro es un acto que no tiene nombre, para otros, el secuestro lo viven únicamente los políticos o militares, ya que son los más visibles para la sociedad y para el estado. Pero, ¿Qué pasa con los secuestrados invisibles?, son todos aquellos que no pueden tener una imagen y reconocimiento ante la sociedad, pero que económicamente representan una inversión para los grupos delincuenciales.

Este flagelo lo vivió Isidoro Quintero, quién estuvo secuestrado desde el 14 de Mayo de 2001, hasta el 1° de enero del 2002. Desde su lugar de residencia nos cuenta que es vivir y experimentar este delito. “Iba el lunes 14 de Mayo del 2001 por la circunvalar, y frente a donde es el teatro libre de la media torta fui interceptado por un automóvil particular y un taxi. Los tipos me manifestaron que me estaban buscando a mí, que ellos eran del Gaula; me necesitaban porque me estaban buscando por narcotráfico, entonces me bajaron del taxi que yo llevaba, y me subieron a un carro particular, un Mazda. Cogieron por toda la carrera decima hacia el sur, pasaron por la picota y más adelante me manifestaron que yo estaba secuestrado. Me llevaron para un pueblo que se llama Nazaret, ahí me tuvieron en una casa de gente particular, y uno o tres días me llevaron para un páramo, así me tuvieron ocho meses.

De ahí dure como tres días en Nazaret, me llevaron en una mula, echamos casi todo el día para llegar por allá a un páramo, y de ahí me empezaron a llevar de lado a lado, y casi todos los días eran de caminar, lo que supe era que había estado en la Uribe y en Mesetas. Había días que yo llegue a estar con catorce secuestrados más, y había días que no lo dejaban hablar con nadie, eso era monstruoso”.

Lo más duro que tuvo que vivir este secuestrado, “La soledad, la incomunicación, porque uno no sabe del exterior, ahí uno es peor que un animal, porque se levanta a bañarse, coma y duerma porque no es más. El primero de enero me tenían en un sitio que se llama Mesetas, y allá fue un hijo mío “Mauricio”, él se canjeo por mí, duro año y veinte días mientras que mande la plata que pactamos por mi liberación”.

Este flagelo aún no tiene una fecha de vencimiento, pero con la lucha anti secuestro, la seguridad democrática y las manifestaciones de las personas, se ha logrado que poco a poco menos inocentes caigan en esta triste realidad; cada día hay que seguir clamando por la libertad de todos aquellos que aún siguen en las selvas Colombianas, sin poder compartir con sus familias y ante todo disfrutar de algo que viene con cada uno de nosotros, y es la Libertad.

Escrito por: Jaime Rodríguez

Ximena Huertas

Lorena Durán